Versos repartidos

Fuiste repartiendo a todos los mismos versos
hasta que uno a uno
los pretendientes
iban cayendo rendidos bajo
tus largas piernas.
Luego, esperabas
a ver
quien
te hacía las caricias más tiernas.
Y como todos eran habilidosos
decidiste quedarte con
el que llevaba la mochila
menos pesada.

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